Cause and Effect
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Causa y efecto

Vivimos en un mundo de causa y efecto. Muchos de nosotros nos estamos volviendo cada vez más ciegos a esta simple ley, e igual no existe otra área en la que estamos más en negación con nuestra salud. Nos hemos acostumbrado tanto a tratar los efectos y síntomas, que hemos perdido de vista los orígenes o las causas de nuestro malestar. De hecho, cuanto más miramos como el mundo se flagela, vemos que es el resultado de esta negligencia. Las adicciones a las drogas no son causadas por las drogas sino por el dolor que las personas encuentran difícil de soportar, los terroristas son personas con un ardiente sentimiento de injusticia.

Sólo cuando tenemos el coraje de acercarnos a las causas de estos problemas encontraremos soluciones. ¡Pero nos hemos vuelto tan condicionados a reaccionar ante el efecto de que cuando la luz roja se enciende en el salpicadero simplemente eliminamos la bombilla – fin del problema!

Algunas personas sufren terribles acontecimientos en sus vidas y, a raíz de estos, es fácil caer en un sentimiento de culpa y victimismo. Es importante tener compasión por la pena de los demás y también reconocer la coherencia de este mundo y darse cuenta que el origen de estos efectos, la causa, era algo que estaba en ellos y que arrancó el proceso, que establece los eventos y acaba en este particular resultado.

Todo lo que hacemos o pensamos tiene consecuencias y tener auto disciplina en nuestras acciones y pensamientos es esenciales para una vida feliz. Gran parte de nuestra curación está en nuestra voluntad de purificarnos. No volviéndonos políticamente correctos o moralistas, sino explorando en los huecos de nuestra mente para cambiar y purificarnos a nosotros mismos, reconociendo la futilidad de la negación y la disociación. Es una fuente de consuelo que el mundo sea consistente; vivir en un mundo en el que uno se pueda escapar haciendo las cosas mal haría que este mundo sea fuese un infierno. Pero nuestra experiencia demuestra que el mundo funciona bien solo cuando hacemos bien las cosas y las cosas van mal por algo que hayamos hecho o no, unos pensamientos que hayamos tenido o no.

Estamos llamados a purificarnos continuamente, para ser honestos con nosotros mismos y hacer frente a nuestro lado oscuro porque solo cuando lo hagamos nuestras vidas irán realmente bien con felicidad, y hasta con alegría como compañero diario.

Hay otras cosas que también son importantes como la integridad, y necesitamos recordarnos a nosotros mismos qué hay detrás de la bombilla roja del salpicadero.

Con amor,